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En
su condición de límite o frontera entre
sierra y llano se haya el municipio del Molar, donde
hemos hecho un recorrido a sus características
actuales, sin embargo, sería interesante, para
entender de sus formas, su localización y sus
características estructurales, hacer un recorrido
por su geografía y su historia geológica.
Dicha historia geológica se la han venido dividiendo
los geólogos en Eras donde han ido ocurriendo
los movimientos orogénicos y los accidentes geográficos
que han moldeado el relieve y los paisajes del globo
terráqueo.
En lo que se refiere a la historia geológica
de El Molar, podemos dividirlo en las siguientes eras:
Durante la ERA PRIMARIA,
se produjo uno de los más importantes plegados
del relieve durante el periodo llamado Herciniano. En
él los movimientos orogénicos del interior
de la tierra lograron que, por el choque entre placas,
se levantaran los principales macizos de la corteza
terrestre y, por consiguiente, se hundieran otras zonas.
Durante milenios, y en épocas posteriores, fueron
erosionados y arrasados, aunque nos han quedado aún
como testigos, restos del antiguo Escudo o ZOCÁLO,
en forma de grandes llanuras, artesas y cerros. En lo
que se refiere a la era primaria, en el terreno que
rodeaba el municipio de El Molar, apuntar que estaba
compuesto por un suelo rocoso, rígido y cristalino
que se nos muestra metamorfoseado en gneis con emanaciones
graníticas y filones de pegmatitas en el Norte
del término, en su dehesa boyal y en buena parte
del llano que ocupa la actual edificación de
El Molar.
Rodeando
este primitivo suelo, denominado MACIZO METAMÓRFICO
DE SAN PEDRO, aparece un arco compuesto de cerros calizos,
más o menos arrasados, a cuyos pies se asienta
la villa de El Molar y donde se cavaron sus famosas
cuevas. Esta franja caliza representa los restos de
las faldas de las montañas calcáreas desaparecidas
durante el terciario y que nos han quedado hoy en forma
de cerros testigos, denominados como Cerro de la Atalaya,
El CABEZO, La TORRETA, LA CORNEJA.
De esta misma época es también, y por
efecto de los movimientos orogénicos, que levantaban
el terreno pero también lo rompían, la
famosísima FALLA de EL MOLAR, visible en esa
Puerta de la Sierra que supone la trinchera abierta
para el paso de la carretera N-I, que configuró
la cubeta sedimentaria del Tajo al sur y la Cordillera
Central peninsular al Norte de la misma.
Debajo de los cerros del
Cabezo y la Atalaya se observan sedimentos areniscos
del Albense donde se encuentra además de cuevas
para el vino, las cuevas de Los areneros, que fueron
explotadas para la elaboración de vidrios y abrasivos.
Es por tanto la Era SECUNDARIA
un periodo de descanso en los movimientos orogénicos,
propiciándose por tanto los procesos de erosión
y destrucción del relieve levantado en la era
primaria, que en la Era TERCIARIA, se sedimentó
en la zona en la llamada llanura o cubeta sedimentaria
del Tajo. Esta, se formó por colmatación
de un gran lago interior. Hoy, sin embargo, está
muy abarrancada formando cientos de vallejos y lomas
como resultado de la erosión provocada por los
agentes atmosféricos durante el CUATERNARIO.
En
esta era no hay tampoco movimientos orogénicos,
se observa, sin embargo, a todo lo largo de la ribera
del río Jarama, la formación de sus terrazas
y de los grandes depósitos de cantos rodados
que el río ha sedimentado en sus márgenes.
Con estas mismas características aparece una
franja de Cuaternario en un extremo sudoeste del término
debido a los depósitos del río Guadalix.
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